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Indigencia en todas las clases sociales

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pobreza

Indigencia en todas las clases sociales

Los indigentes light’s, antifaz de la posmodernización del desempleo

José de Jesús Loza Sánchez

publicado originalmente en el Semanario El Informante Jalisco 0 7 abril, 2016
Respecto a una familia en situación y ámbito social de indigencia, para María Teresa Herrera, trabajadora social de Casa Alianza, “la familia nuclear no existe en la calle; pero se compensan con familias extensas y están jefaturadas por mujeres, o un padre o padrastro; […] especialmente los niños sustituyen la familia por el grupo, a pesar de que el líder –que funge como un padre– […] puede maltratarlos”; incluso agrega un dato interesante poco observado: “En la calle, dos perros y dos niños son familia”; pues considera, “que es difícil lograr que las y los niños se separen de sus perros; son además vigilantes durante 24 horas, cuidando su casa, su espacio; aunque sean unos cuantos metros cubiertos de cartón.”
En tanto, para el “pobretólogo” Julio Boltvinik, indigencia es cuando las personas “cubren, en promedio, menos de la mitad de las normas definidas en materia de ingresos, tiempo y necesidades básicas”. En datos duros son 36.047 millones (32 por ciento) de mexicanos en esta situación; y por otra parte, al clasificar a las personas de clase media como aquellas que “cubren entre 1.1 y 1.49 veces las normas; es decir, un nivel de vida por arriba del normativo sin llegar al 50 por ciento por arriba del mismo, es quien goza de ciertos grados de libertad.” 8.134 millones de mexicanos (7.2 por ciento). En tal sentido, pareciera obvio que en la clase media no hay personas o familias en situación de indigencia.

Indigencia por clases sociales

Sin embargo, desde mi perspectiva estructural-sistémico-funcional, en las sociedades posmodernizadas, al interior de cada clase social (alta, media y baja) existen en su estructura, un sector social y una gradación de indigencia; es decir, personas/familias que ante su situación de empobrecimiento extremo no cubren el nivel de satisfacción de necesidades y capacidades, en comparación al estilo de vida, status y habitus del estrato social de la clase social a la que pertenecen (identidad de clase); así entendido, a este sector lo defino como lumpenproletario en la clase baja, lumpenburgués en la clase alta, en tanto que en la clase media lo tipifico, cualitativamente, en dos subcategorías, el indigente light sostenido (en resistencia-resilencia) y el indigente light caído (vencido-resignado).

Estos sectores, ante la aguda situación de empobrecimiento y con base a las necesidades y capacidades de clase social perteneciente, tienen en común características generales en su conducta y visión de la vida cotidiana respecto al nivel de prioridad e importancia del tiempo, espacio, protocolos, habitus, necesidades y capacidades de clase social y los establecidos socialmente; elementos que se deslactosan (pierden peso y volumen) en su quehacer diario, efecto extremo de la deslactosación de los bienes de capital y reconfiguración de identidad de la clase media. Su prioridad es despertar a la mañana siguiente, limosnear lisonjas quincenales de un amigo o familiar, empeñar morusas de bienes en ba(za)res para masticar un fragmento de día (desayuna, come o cena) rutina con atmósfera de incertidumbre y sobrevivencia, sostén de supervivencia o quedar en resignación acompañadas de un “perrhijo”, otrora, mascota.

Un ejemplo de indigente light caído (vencido-resignado) —dícese en jerga académica de escritorio: alguien en riesgo de exclusión social— es lo que, desde hace 16 años viven en España familias de clase media madrileñas; el año pasado, según datos de la OSC Samur Social “entre los indigentes hay cada vez más personas con estudios y con una vida anterior relativamente estable, el 23,6 por ciento tiene estudios superiores y 41 por ciento está en situación de calle tras perder el trabajo; 48 por ciento de ellos ya tienen nacionalidad española, en el 2009 era 42 por ciento”.

A diferencia del lumpenproletario y del lumpenburgués, el indigente light caído, como característica identitaria, no vive alcoholizado o drogado; más que practicar la mendicidad y limosnear dinero; así lo confirman indigentes consultados por el diario español 20 Minutos “tienen una ocupación con la que intentan buscarse la vida: muchos utilizan sus habilidades como artistas callejeros (mimos, músicos), otros optan por la compraventa de chatarra o papel y algunos de ellos declaran que siguen buscando un trabajo”.

Un ejemplo no tan visible de indigente light sostenido lo padecen familias mexicanas de clase media; viven de la caridad (acto de limosnear entre compas) que le pueden brindar amigos, familiares o redes relacionales —uso, posesión y posición del capital social— o sea, un acto indignamente indigente.

Crece el problema

Más de 8.2 millones mexicanos están disponibles para trabajar, pero no tienen empleo; es decir, además de los 2.2 millones de desempleados (Inegi 2010), 6 millones 31 mil 986 están preparados para laborar, pero desistieron buscar una oportunidad en el mercado laboral; de estos últimos, 85 por ciento (5 millones 894 mil 813) podemos ubicarlos como indigente light sostenido no buscan empleo, consideran que no tienen posibilidades de encontrarlo, el resto, 136 mil 285 de plano se rindió de buscar una fuente de ingresos (Primer trimestre 2015 Inegi).

En diez estados se concentran el mayor número de personas en esa situación: Estado de México 627 mil 392, Distrito Federal 588 mil 563, Veracruz 500 mil 711, Puebla 419 mil 65, Guanajuato 366 mil 694, Michoacán 296 mil 151, Nuevo León 270 mil 308, Jalisco 258 mil 978, Oaxaca 237 mil 439, Sinaloa 208 mil 523.

La cifra en México es mayor a la que, en promedio, registran América Latina y el Caribe, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), reporta que entre 2011 y 2013 la pobreza y la indigencia en “Nopaland” crecieron a una tasa anual de 0.4 por ciento; 40 millones 778 mil mexicanos perviven bajo la línea de la pobreza y 14 millones 940 mil en la indigencia.

En la CDMX, antes DF, se contabilizaron en el 2009, alrededor de 2 mil 759 indigentes, en 2010 ascendió a 3 mil 49, en 2011 aumentó a 14 mil que deambulan sin rumbo fijo, en situación de abandono, enfermos graves, niños menores de 10 años y mujeres embarazadas; 40 por ciento son ¡chilangonenses!, el resto, provincianos de distintos “lares”, pero rifan “jarochos y choriceros” que llegan a la “Capirucha” ojerosos y alucinados de chamba y varo; la mayoría son morros de la PEA de 18 a 49 años de edad. Las principales causas son: desintegración familiar, crisis emocional, desempleo, falta de vivienda, adicciones y alcoholismo.

En Jalisco la clase media es la más afectada

En Jalisco, de acuerdo con Jorge Ramón López Ramírez, de los servicios que ofrece el DIF 46 de cada 100 fueron para inmigrantes centroamericanos (Honduras, Guatemala y Nicaragua), en 2007 vivían en las calles de “Guanatos” entre 500 y 600 personas, en la actualidad, algunas organizaciones estiman que hay 200 indigentes; más, como bien afirmó en el 2012 Olga Ramírez Campuzano, directora del IJAS, “no existen estadísticas oficiales sobre el tema”. Como comentario extra, hay que agradecerle a la ¡multipremiada! OSC fresuita conocida como FM4 por su aportación al incremento de indigentes inmigrantes nacionales y extranjeros en la ZMG.

En los últimos 12 años, en 70 por ciento de hogares jaliscienses decrece su participación en el mercado, efecto que resiente más la clase media, que en el 2010 y hasta la fecha, baja su porcentaje de ingreso en relación con las demás clases sociales; aunque usted no lo crea, los más ricos y los más pobres (no cuentan los indigentes) son los únicos que logran atraer más recursos.

El proceso de empobrecimiento de la clase media es multifactorial que detona más factores que afectan la deslactosación de su capital cultural e identidad de clase; en este sentido, se puede observar un fenómeno social embrionario del indigente light sostenido, los afamados e incomprendidos Ninis, que en el 2010, 238 mil “jalisquillos” de 14 a 29 años de edad no estudian ni trabajan; coincidiendo con Claudia Chan Gamboa al explicar que “este fenómeno de los Ninis y el que los jóvenes no tengan planes de vida ni proyectos personales a corto y mediano plazo” es causa, no solo por “ […] la falta de oportunidades y al fracaso del modelo económico en México.”, un factor importante son, “ […] las familias post modernas [que] también tienen responsabilidad en esta nueva generación de jóvenes, pues al ser permisivas, protectoras o negligentes, no forman a los hijos en su autonomía o en su competencia social.”; o como decían las abuelas a sus hijos “hipitecas” o los muy(mal) educados al estilo Montessori,¡Mi’jo…Tito, deja que tu hijo se dé sus chingadazos de la vida y ponlo a trabajar, pa’que quiero nietos zánganos y chillones en la familia, que solo se quejan en el feis y en marchas muy very fashion y te piden dinero para ponerle saldo a su IPhone o tomarse una chela en chapu”¡; o séase puessss…no reproduzcas indigentes lights, ¡Avísenmeee!

http://informantejalisco.com.mx/2016/04/07/indigencia-en-todas-las-clases-sociales/

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